Las aguas fluyen turbulentas por el valle.
Como mancha de aceite, un clima de preocupación ha comenzado a extenderse entre
sus habitantes. Durante estos últimos meses ha sido casi imposible dar con una
conversación, un corrillo de sombra o una reunión familiar en los que no se
haya hablado del mismo tema. Te encuentras carteles, camisetas, pancartas o
folletos por todas partes. El verano pasado hasta pude escuchar como un frutero
socarrón, en su puesto de Villar de Cayos, despachó a mi madre con una broma
brutal: “Aprovecha, María, llévate ahora
unos pimientos del país, porque de aquí a nada igual nos toca comer hostias”. De la fractura
hidráulica hablan todos.
Don Julián, nuestro profesor de Ciencias
Naturales en el instituto, nos ha explicado que el “fraking”, consiste en
utilizar una tecnología que se afana en sacar a la superficie los gases que
impregnan como a una esponja los estratos rocosos que se encuentran bajo
tierra, a kilómetros de profundidad. Por lo que he podido escuchar, hay
empresas influyentes interesadas en ese negocio, empresas que intentan persuadir
a la gente sobre los beneficios que conllevará para nuestra comarca contar este
tipo de explotaciones; afirman que todo está controlado y que se trata de una
actividad innovadora, mecánica y casi inofensiva para el medio ambiente. Lo
cierto es que mis padres, mis hermanos Ramiro y Jesús Pedro y algunas otras
personas que se reúnen de vez en cuando en nuestra casa desconfían, dicen que
no cuela. Yo me siento junto a la chimenea y, mientras acaricio a la Canela, les
oigo charlar con rostro preocupado. Nacho “El Galgo”, que es concejal en Quintanares, opinaba
la otra noche que nos la quieren dar con queso, que se cuenta ya con
antecedentes suficientes como para saber que si empiezan a taladrar la tierra y
a reventar las piedras del subsuelo dejaran los valles como un colador, igualito
que hacen las carcomas con las vigas de madera, que cabe la posibilidad de que
al final los gases y productos químicos que utilizan acaben por filtrarse a las
aguas subterráneas contaminando manantiales y arroyos. En la superficie los
cambios serán también radicales e inquietantes.
Hay mucha confusión. Mis padres y otras
personas que conozco andan buscando
información para saber a qué atenerse. Hace unas semanas vino desde la
capital una pareja a dar una charla. Asistieron unas cincuenta personas, mucha
gente para lugares tan apartados y despoblados como este; como Don Julián nos
ha encargado redactar un trabajo para final del trimestre, yo también estuve en
la Casa del Concejo escuchando lo que se decía. Se presentaron como profesores
de la universidad, aunque a mí me parecieron ecologistas, eran simpáticos y nos
hablaron bien clarito. Antes de marcharse dejaron una película en dvd para que
circule entre el vecindario y vayamos estando preparados para la que se nos viene
encima. En mi casa ya la hemos visto y la verdad es que la cosa impone. Es una
película reciente titulada “En la tierra
prometida”, la protagoniza Matt Damon, un actor americano muy joven y guapo
que conozco de otras películas de la tele, por aquí cerca no tenemos cines. Por
lo que oigo decir a mi familia, la estrategia que la Compañía está utilizando en
nuestra zona no es muy distinta de lo que pasa en esa película; es muy simple, unos
tipos bien educados, estirados y elegantes, mi hermano Jesús Pedro les llama
mercenarios, convocan a los alcaldes, concejales y gente notable para, con su
oratoria desenvuelta, explicarles a puerta cerrada, los interesantes beneficios
del fraking. Al finalizar las reuniones regalan algunos obsequios en agradecimiento
por la atención prestada. Se comenta que Quirino “Saltaperritos”, concejal de
un partido conservador, salió de caza no hace mucho ataviado de chaleco y
visera en los que podía leerse el logotipo de una empresa: BNK Petrolum. Es su modo de persuadir a
nuestros gobernantes de las bondades del invento.
Hace algunas semanas se convocó una de estas
reuniones en el Salón de Plenos de Villar de Cayos, pero a mi padre y los de su
grupo que acudían con intención de plantear sus dudas no les dejaron pasar,
para evitar alborotos dijeron, no lo entiendo bien porque mi padre es un hombre
pacífico, aunque cuando se mosquea puede meter unas voces que te cagas. Mi
madre y Nacho sí consiguieron colarse, pero al llegar el turno de palabra no
les pasaron el micrófono, y eso que, como digo, Nacho “El Galgo” es concejal en
Quintanares. Jesús Pedro, mi hermano mayor, llegó a casa encendido, dice que la
situación recuerda en algo a lo que sucedía en esas viejas películas del Oeste
cuando una cuadrilla de embaucadores compraba la voluntad de los desprevenidos
caciques tribales a base de repartir chucherías y un par de garrafas
conteniendo “agua de fuego”, que es
intolerable que nos traten como a los incautos pieles rojas que habitaban las
extensas llanuras de Oklahoma hace siglos.
Yo voy tomando nota de todo lo que oigo. Desde
pequeña nos han explicado en la escuela que vivimos en un país democrático y
dialogante en el que todo el mundo puede opinar y ser escuchado en igualdad de
condiciones. ¿Qué sentido tiene entonces evitar el contraste de pareceres? Para
Jesús Pedro la clave está en que cuanta más y mejor es la información con que
cuenta un paisano más reacio se muestra a aceptar de buen grado este tipo de
prospecciones. El otro día, en la barra del Bar Rosales, se enzarzó con Terencio
“El Salivilla” a cuenta de los puestos de trabajo. “El Salivilla” afirmaba que,
si vienen los de la Empresa, él podrá encontrar un puesto de trabajo. Mi
hermano le respondió que lo del empleo no es más que carnaza para engolosinar a
pececillos despistados, que hay que ser tontopelao como para pensar que de los
cuatro empleos que pueda sortear esa gente uno le vaya a tocar a él, que esas
empresas se traen a su propio personal y que como mucho le contratarán durante
un tiempo para realizar tareas de limpieza en las balsas de lodos ponzoñosos
que excavan junto a los pozos y que acabará más intoxicado de lo que ya está
debido a sus frecuentes excesos etílicos. No llegaron a las manos de chiripa.
Por mi parte, he podido averiguar que las
reservas de gas se agotan pronto, momento en que los del fraking liarán el petate y se marcharán con su música
a otra parte. Para entonces podremos encontrarnos con el valle completamente arruinado
y con nuestros recursos ambientales, paisajísticos y económicos gravemente
dañados o irremediablemente perdidos. ¿Qué pensaran nuestros representantes
públicos de ese balance? La otra tarde, mientras ayudaba a mi madre a embotar
tomate, me explicó que aquí, los únicos que se van a hacer ricos serán los
socios de la Empresa, que lo que es a nosotros nos van a dar morcilla.
Mis padres, mis hermanos y los otros
miembros del Colectivo en Defensa de los Valles son gente de los pueblos:
ganaderos, médicos, profesores, pensionistas, estudiantes, agricultores, amas
de casa y algunos concejales, personas que en su mayoría han nacido en esta
tierra, que la aman y se resisten a ver como les son arrebatadas cosas que
consideran importantes.
También yo he nacido aquí. Mis padres son
propietarios de esta Casa Rural, puede decirse que vivimos del turismo. Mis
hermanos Ramiro y Jesús Pedro son dueños de la granja lechera que está junto al
puente. Trabajan de sol a sol dedicándose al ordeño y al cuidado de las vacas. Tenemos
también una pequeña manada de caballos que pasta libremente por los prados,
junto al río. Disfruto como loca atendiendo a las yeguas y jugando con los
potros. Amo esta tierra, sus montes, sus huertos, su río, sus fuentes, sus
caminos…, me duele mucho que todo pueda dar al traste. Si el pequeño mundo
sobre el que se asientan nuestras vidas y haciendas queda arrasado la gente
dejará de venir al valle, el ganado y la leche no valdrán nada. Es mucha la
gente que perderá algo, nosotros lo perderemos todo.
Estoy muy preocupada. Últimamente no paro de
pensar en estas cosas. Para acabar el trabajo que nos pide Don Julián, he
buscado en internet, he leído los libros que encuentro por la casa y cada día
tengo más clara mi postura…
Bueno, querido Diario, tengo que dejarte, es
tarde y debo de acostarme. Ha comenzado a llover. Espero poder descansar sin el
acoso de las preocupaciones. Esta noche me gustaría soñar con el apuesto Matt
Damon, aunque lo más probable es que tenga pesadillas con él.
